Florentino Previst fue un pintor chileno activo en la primera mitad del siglo XX, cuya obra se inscribe en la tradición de la pintura marina nacional. Su nombre aparece vinculado a la ciudad de Valparaíso, cuyo paisaje portuario y la presencia cotidiana del mar constituyeron la fuente inagotable de su inspiración. Se le reconoce como un continuador fiel del estilo del pintor Thomas Somerscales, referente fundamental de la marina chilena, a quien admiró y cuya influencia es perceptible en el tratamiento de la luz sobre el agua y en la captación dramática del viento en las velas.
Previst se especializó en representar veleros en alta mar, con grandes extensiones de cielo nublado o despejado que acentúan la soledad y grandeza del océano. Sus composiciones destacan por el dominio del óleo sobre tela, la precisión en la representación de embarcaciones históricas y un sentido del realismo que confiere a sus marinas una vitalidad y autenticidad notables. Obras datadas en torno a 1937 testimonian su madurez técnica y la consistencia de su propuesta pictórica a lo largo de las décadas.
Aunque su documentación biográfica es escasa en los grandes registros del arte chileno, su obra ha circulado en colecciones privadas y en el mercado del arte nacional, lo que confirma la valoración que sus contemporáneos y las generaciones posteriores han tenido de su trabajo. El apellido Previst —en ocasiones citado como Prevost— aparece de manera inequívoca en los registros de ventas y en colecciones particulares de Chile, especialmente vinculado a la región de Valparaíso.
Su legado forma parte de la corriente de pintores que, a comienzos del siglo XX, consolidaron en Chile una tradición de pintura marina de raigambre europea, con un ojo atento a la realidad local del litoral chileno y sus protagonistas: el mar, los barcos y la luz cambiante del Pacífico.